Veranes Lenzano UN PROYECTO AMANO


Las ganas de hacer y el deseo de llenar espacios prácti-camente inexistentes son las principales emociones que motivaron la creación del proyecto Amano. Resulta que en el 2014 se conocieron el diseñador industrial Darío Veranes y el tapicero Juan Carlos Lenzano durante la realización de un trabajo por encargo: la restauración del mobiliario del Hotel Saratoga. A partir de ese momento, por la empatía y afinidad de sus ideas, comenzaron a trabajar juntos y a ejecutar algún mobiliario de manera experimental. A este incipiente proyecto se le sumó poco después el herrero Jorge Lenzano; así se completó el equipo que lo conforma. El lugar revelado para desarrollar su labor fue pequeño, un antiguo garaje acomodado con los artículos imprescindibles para la confección de sus obras: una pequeña máquina de soldar, una de coser, una grapadora, entre otras pequeñas herramientas. Según fue conociéndose el quehacer de estos jóvenes llegaron trabajos de mayor envergadura, lo cual les proporcionó experiencia y la posibilidad de producir diseños propios.

 

A raíz de estudios realizados durante la carrera sobre el movimiento Arts and Crafts, de William Morris, por el siglo XIX en Inglaterra, Darío se dio cuenta de que lo que Amano se proponía hacer tenía un importante elemento en común con aquel: estar alejados de «lo industrial», de las formas de producción en masa. En una entrevista concedida nos confesaron: «La idea desde el inicio fue lograr la unión entre el diseño y el oficio». Por ello el nombre del taller (un acertado juego de palabras) y del proyecto en general, que abarca también una publicación digital, se debe a que en nuestro país, por sus circunstancias socioeconómicas, casi todo se efectúa de manera artesanal, pues la industria no le ha dado el suficiente apoyo a los diseñadores; de ahí Amano. Estos jóvenes han demostrado que con pocos recursos se pueden hacer cosas de calidad que satisfagan las demandas que hoy continuamente exige la apertura de lugares particulares que ofrecen servicios, dígase bares, restaurantes, cafeterías, peluquerías, hostales, etc., debido a los cambios socioeconómicos en el país. El taller experimental Veranes-Lenzano tiene la intención De remediar el continuo problema al que se enfrentan sus fundadores y otros diseñadores, pues no existen muchos lugares donde producirlos.

 

Los muchachos de Amano pretenden brindar varios servicios a la comunidad de diseñadores de Cuba, quisieran que su taller fuera el lugar al cual le pudieran llevar obras y confeccionarlas de la forma más fiel posible, dar soluciones técnicas sobre los materiales o sobre la producción. Su primer trabajo fue el diseño del mobiliario interior del restaurante-bar capitalino King Bar, lo que, claro está, supuso un gran reto para ellos. Luego fueron tomando riesgos, en la elaboración de una «Barcelona», que fue una forma de estudiar cómo reproducir muebles clásicos de diseñadores famosos, a lo que se le sumó recientemente la ejecución de un sofá Chesterfield, de complicada factura y un reto desde el punto de vista de la tapicería.

 

 

Su idea de rescatar los oficios de la herrería y la tapicería pervive en cada mueble hecho por este equipo y ha llamado la atención de personas como José Antonio Choy, Luis Ramírez y Miguel Díaz Corbo, con las cuales han colaborado. Sus trabajos demuestran que se pueden acometer obras de calidad con los recursos existentes, que se tienen «a mano», con un nivel elevado de detalle en cuanto a terminación, lo cual resalta su factura y le permite competir incluso con artículos realizados de modo industrial. Esto le otorga un valor agregado y posibilita establecer una estética cubana contemporánea, que se reproduce y se consume en el país, sin necesidad de importar diseño extranjero y, además, con el objetivo de que los oficios ganen la relevancia que perdieron durante mucho tiempo.coffe table MVM

 

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