UN KATAURO DE LUMINARIAS CUBANAS


Sin altas pretensiones de trascender en la historia del diseño, el grupo Katauro está marcando una pauta en la dinámica nacional del momento. Especializado en el diseño y producción artesanal de luminarias, este equipo de trabajo ya cuenta con cinco años de creado, tras detectar un considerable nicho en el mercado, el cual hacía  oportuno y valioso su surgimiento.

Dos de sus fundadores, Ángel Fornaris y Rosa Rodríguez (pareja en la vida personal y profesional), le contaron entre risas a Amano sobre su quehacer artístico.

Su marca, Katauro, no solo se  corresponde con un vocablo indígena, sino que le hace honor a este al mantener sus producciones en y para el ámbito nacional, o sea, «desde Cuba, para Cuba y por los cubanos», según declara Rosa.

Para ello se valen de los materiales que tienen a mano, elaboran sus  propias herramientas y procuran,  mediante la manufactura, dar a luz luminarias que, siendo hijas de la artesanía, simulen un acabado industrial. Quizás por eso sus mayores experiencias prácticas han sido en la rama hotelera, específicamente en la decoración de interiores y el diseño de luminarias acorde a la atmósfera proyectada para las suites. Ejemplos loables de estas experiencias son trabajos realizados para los hoteles Capri, Cohiba y Riviera, así como para Villa Trópico y la Marina Hemingway.  También se encuentran otras que dan cuenta del elevado estándar del grupo: las perfumerías Cohiba, Leroux,  Guerlain; la boutique Faro Uno; el restaurante La Fontana; las tiendas Habaguanex, sitas en la calle San Lázaro; el Gran Teatro de La Habana; entre otros.

_MG_1890

Por otro lado, una parte significativa de su trabajo se refiere al «diseño de procesos productivos», cuestión en la que Raúl desempeña un rol fundamental, además de dotar a las lámparas de la imprescindible funcionalidad que demanda todo buen producto de diseño industrial. A partir de la especialización en luminarias y el arduo trabajo
en equipo durante cinco años, este equipo ha logrado elaborar procedimientos que permiten, en menos tiempo, con mayor economía de recursos y menor esfuerzo, realizar productos de mayor calidad. Además, las necesidades del cliente y el espacio para su emplazamiento determinan las materias primas a utilizar. Es así que para espacios impersonales, como los hoteles, utilizan la fusión del plástico con el textil, en pos de simular la estética industrial. En cambio, en lugares más íntimos, como las viviendas, proporcionan la calidez hogareña mediante fibras, cintas e hilos. Las bases, por su parte, son realizadas en madera, metal y plástico, de acuerdo a la exigencia del cliente y los materiales disponibles.

 

El grupo está formado por seis personas, de las cuales cuatro son graduados de Diseño Industrial en el Isdi,  mientras que los otros dos son ejecutores de obra. Asimismo cuentan con un diseñador gráfico, Alfredo Aguilera, que, a la manera del Capitán Planeta, acude cada vez que demandan de su presencia. Como todo trabajo en equipo,
cada uno juega su rol; de ahí que Nilse le otorgue el toque final a las pantallas a partir de su especialización en el diseño de vestuarios, formación que le facilita el trabajo con textiles y otros materiales dúctiles.

La experimentación y puesta a prueba en los retos que enfrentan a diario forman parte de su razón de ser como equipo, deber que les impone crear un producto que responda formalmente a la demanda y cumpla con su funcionalidad genésica. Aun cuando toman en cuenta referentes como IKEA, el estar en Cuba y producir con los recursos a su alcance ha propiciado la invención de soluciones novedosas que distan de sus fuentes de inspiración originarias. El grupo ha sido partícipe de la Primera Bienal de Diseño de La Habana (2016) y de la Bienal de Madrid (2016). Sin embargo, confiesan que el proceso creativo les roba actualmente demasiado tiempo como para involucrarse en la dinámica competitiva de los concursos. Aun así, contribuir a la visualidad de su país y estar haciendo historia en las artes aplicadas constituye el mayor mérito que profesionales del diseño puedan alcanzar. Quizás la vocación prometeica marca la labor de Katauro, ya que en su afán de iluminar la Isla, cual titanes posmodernos, acaban sustituyendo el fuego por luz eléctrica.

 

Este artículo fue publicado originalmente en el número 6 de nuestra revista impresa, puede ver una versión en formato descargable aquí

1 Comment

  1. ROYERS LENO
    22 August, 2017

    Considero de gran calidad y titánica la labor de este grupo!!! Soy arquitecto, tengo una interrogante: Sería posible adquirir algún catálogo? (Preferiblemente en formáto digital, que incluya los modelos tridimensionales), ya que sería muy bueno poder ambientar los modelos arquitectónicos y de interiores con mobiliario diseñado por profesionales cubanos, teniéndo en cuenta además la promoción que recibirían sus trabajos. Saludos.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Previous Para diseñar sobran motivos (I)
Next El Taller Experimental de la Gráfica de La Habana después de la media rueda