SOL ANANDA ¿restaurante o museo?


Según Joaquín Weiss, «Santísima Trinidad es una de las poblaciones más pintorescas de la Isla y, a la vez, la que ha conservado más intenso y uniforme matiz colonial». En momentos en que las tendencias de los establecimientos privados se dirigen, entre otros, hacia estilos minimalistas, donde predominan el blanco y las figuras geométricas, resalta la intención por recuperar las estructuras de nuestra arquitectura colonial. Ubicada frente al Museo Romántico, en una esquina de la céntrica Plaza Mayor de Trinidad, Sol Ananda es una casa que data aproximadamente de 1750, por lo que constituye uno de los más antiguos inmuebles de la ciudad. 

Lázaro Morgado, arquitecto y restaurador de formación, conservó el estilo de la casa, la cual ha recuperado la belleza de antaño hasta convertirse en uno de los sitios más atractivos del centro histórico de la legendaria villa. Sol Ananda es una variación de Sol y Son, el nombre con que Morgado bautizó, años atrás, otro restaurante que tuvo. En el proceso de restauración en 2007 se unificaron dos viviendas; sin embargo, con el objetivo de conservar el diseño del inmueble, no se realizaron grandes cambios en la distribución espacial.

Se cambiaron las puertas de la casa, pero se mantuvo la misma fachada. Las rejas y ventanas son las originales. La cubierta, el piso, el entrepiso de la cava y las mamparas fueron restaurados por el mismo Lázaro. Característico de la arquitectura doméstica trinitaria del siglo XVIII, esta morada tiene una sola planta, que se identifica por ser ancha, aunque de poca profundidad.

A la vivienda se entra directamente a la sala, sin intermedio de zaguán. No posee tabiques divisorios entre el comedor y el salón, sino en su lugar hay unos arcos de medio punto enladrillados que, separando los distintos espacios, contribuyen a su mayor belleza y comodidad por permitir la ventilación natural. La tipología del techo es conocida como de armadura de hilera y par. Son muchos los atractivos de este espacio trinitario. Respecto a la decoración, fue realizada por los propietarios, siempre teniendo en cuenta los presupuestos de la época colonial en Cuba. Los molinos de café y los apliques son del siglo XVIII y provienen de La Habana. Las esculturas se adquirieron en diferentes lugares del país, en su mayoría donadas por amistades. Entre ellas destaca la figura de San Antonio, presente en el comedor. Otra peculiaridad en Sol Ananda es que el restaurante se adaptó a los espacios origi-nales de la vivienda, es decir, se pueden encontrar mesas dispuestas en todas las habitaciones, desde los cuartos hasta el sa-lón, lo que logra ofrecer al visitante, según lo desee, una reservada privacidad.

En cuanto al mobiliario, el juego de cuarto de la cava pertenece al estilo art déco; sobre la cama hay una variada selección de botellas, así como corchos de las ya degustadas con anterioridad, hecho que juega y rompe los cánones de las cavas tradicionales. En el primer cuarto resaltan la vajilla y las lámparas de Baccarat, junto con la cama de bronce y la decoración a relieve del armario en el mencionado metal. En la sala y el comedor los asientos son de estilo chaise longue y algunos jarrones desta-can por ser de porcelana francesa. La vajilla, en general, se encuentra constituida por piezas inglesas, norteamericanas y cubanas (cubiertos de alpaca). Los manteles utilizados son de talante trinitario (el punto de bordado empleado lleva ese nombre), al igual que la decoración del espaldar de los asientos y de los uniformes del personal de servicio.

Además de la excelente luz natural que incide sobre la vivienda, las luminarias que la engalanan son lámparas también de época, exuberantes por su belleza y su buen estado de conservación. En cuanto a los elementos constructivos, los pisos del área de la cocina y del baño son originales de la vivienda, mientras que los de las restantes habitaciones imitan las losas bremesas. El loable empeño de Lázaro Morgado en la conservación de su establecimiento ha sido reconocido también internacionalmente, pues le fue otorgado en 2015 el trofeo Geste de Bronce, perteneciente al premio Le Geste d’Or. Es importante, entonces, resaltar la gestión privada en este asunto, pues con conocimiento y sensibilidad se puede conservar y poner en valor el patrimonio (se trate de bienes muebles o inmuebles).

La conservación de los centros históricos se basa en la acción conjunta público-privada, la cual, si se realiza con eficiencia, permitirá que, aún por muchos años, se puedan disfrutar nuestras edificaciones coloniales.

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