El espacio habilitado como estudio-taller por el diseñador industrial Miguel Díaz Corbo, bautizado Alternativa, era antes un sitio abandonado que gracias a la gestión de la Oficina del Historiador de la Ciudad, recibió un asalto de equipamiento e ideas.
“Ahora es un lugar para producir diseño y muebles en coordinación con OHC porque nos permite hacer proyectos integrales: desde el diseño hasta la producción, además de facilitarnos materiales y manifestar interés en un diseño interior de marcadas diferencias para cada espacio, lo cual constituye un reto siempre renovado”.

Café O’Relly
Café O’Relly en La Habana Vieja

¿Es el Mueble un camino que la casualidad trazó para ti o fue elección propia?
El mueble fue la especialidad que escogí en cuarto año del instituto para hacer mi tesis de grado. Siempre me gustó, lo veía como un punto dentro del diseño donde hay todo un sentido histórico, en una imbricación estética-funcionalidad. También me parecía un segmento de mercado provechoso para mi futuro profesional.
¿Cuánto te influyó como creador la relación con la industria al terminar el Instituto Superior de Diseño?
Me gradué del ISDI en 1990. Un año complicado porque marcó el inicio del Período Especial y cumplí mi servicio social de tres años en la Unión del Mueble.
Fue un momento muy bueno para mí porque coincidió con el boom de la construcción de hoteles en Cuba y aunque la crisis económica había comenzado, disfruté la posibilidad de experimentar mucho y en esa misma medida, equivocarme, por supuesto.

Proyecto de disen~o de interiores del museo cafe´ “Cuervo Sobrino”
Proyecto de diseño de interiores del museo cafe´ “Cuervo Sobrino” en Ofcio y Muralla, La Habana Vieja. 2007.

Trabajé en el hotel Santiago con el arquitecto, con quien compartí profesionalmente años más tarde y después pasé a trabajar en la firma española COIVEX.SA como diseñador comercial.
Estuve cinco años vendiendo muebles en lugar de hacerlos, pero aprendí mucho de la parte comercial y a ampliar el horizonte de productos, a tener variedad de marcas, de muebles y luminarias, otra de mis actuales pasiones.
Después decidí tomar un camino más personal y hacer este estudio-taller fue una necesidad de poder controlar todo el proceso. Cuando hacía el proyecto, el cliente me pagaba por el papel, pero yo quería ver mi producto terminado.

Diseño de interior del restaurante “Dos Hermanos”
Diseño de interior del restaurante “Dos Hermanos”

Hoy produzco mis diseños, los facturo, y también expongo porque soy miembro de la UNEAC y Creador Independiente. Así puedo tener, además de mi línea de trabajo comercial, una línea de diseño más personal, exclusivo y conceptual.
¿Cómo hacer un mueble cubano?
Mis primeros años profesionales estuvieron muy marcados por la bruma de querer tener esa especie de cubanidad marcada o buscarla porque, además, era precisamente lo que te pedían.
Y no funciona así. El diseño cubano es el hecho en Cuba no el exponente de ciertas tendencias, aunque el creador siempre le pondrá a su obra una especie de sabor muy particular, dado por su contexto y experiencias.

Lo más importante es hacer que nuestras obras transpiren frescura y generar con ellas una esencia particular, todo un mundo de sentidos con los que los clientes y usuarios se sientan identificados. Esa calidez debe ser, además, natural.

¿Cómo vislumbras el futuro del Diseño en Cuba?
Lo que más dificulta la producción son la importación de materias primas y adquisición de herramientas, la visualización de los trabajos del gremio y la ausencia de espacios donde desarrollar críticas y polémicas en torno a aspectos conceptuales y funcionales de nuestro diseño y el del mundo.
De todos modos, los diseñadores y yo en particular, confiamos en el verdadero deseo de hacer de este un país moderno y funcional.

Vea la entrevista completa en nuestra Revista#0


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