Malecón 360°


En una ubicación privilegiada de El Vedado, J y Malecón, se encuentra emplazado un edificio de 4 pisos construido en 1942. Fue un proyecto del prolífero arquitecto Alberto Prieto (1900-1991), con más de 140 obras construidas, que evolucionan desde el eclecticismo hasta cánones del Movimiento Moderno, como es el caso de esta edificación. En el último nivel se desarrolla un apartamento propiedad horizontal, que ha sido adaptado para satisfacer las necesidades actuales y sigue principios de diseño de la contemporaneidad.

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La distribución original de la vivienda respondió a las particularidades de la sociedad en la década de 1940, cuando la burguesía habanera contaba con servidumbre. Esto trajo consigo que las residencias tuvieran dos accesos diferenciados, además de que la zona de servicio (cocina) quedara independizada de las restantes. A partir del año 2015 los actuales propietarios comienzan a ejecutar un proyecto de remodelación, donde la transformación principal fue la integración de todos los espacios. Los muros que delimitaban la cocina del área común fueron abiertos, hasta donde permitió el sistema estructural. De esta manera se percibe mayor amplitud y claridad en el interior.

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Se incorporó un desayunador como recurso para lograr el vínculo. La delimitación perceptual se establece por medio de un falso techo de puntal más bajo en la cocina, por donde se distribuyen las instalaciones. La renovación del apartamento se pensó con fines de ser rentado. Las espectaculares vistas
 a la ciudad desde todos los ángulos propiciaron el nombre que tendrá con fines comerciales: Malecón 360°. En la sala se rescató un espejo en forma circular que reinterpreta la escotilla
de los barcos, cuya ubicación, coordinada con la posición de la carpintería, permite que siempre se perciba el paisaje urbano con el límite marino desde cualquier punto que se mire.

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Se buscó un ambiente claro en los interiores, con elementos decorativos que hacen alusión a motivos marinos. Para lograr este objetivo fue necesario recurrir a anticuarios que conservaran objetos propios del periodo de construcción
del inmueble. La gama de colores empleada armoniza tonos grises y celestes. La carpintería se sustituyó por cristales de alta resistencia que permiten una visual panorámica del exterior.

Se le otorga un protagonismo relevante a la madera, tanto en el mobiliario incorporado como en las estanterías originales que recibieron tratamientos de raspado y barniz, hasta llegar a la imagen original.

El vínculo con las artes plásticas aporta cubanía y singularidad. Pueden ser apreciadas obras de los artistas Alberto Lescay, Rigoberto Mena y Moisés Finalé. Con la intervención realizada se logró una solución funcional y elegante, que acompañada por el entorno urbano, hacen de este apartamento un sitio caracterizado por la autenticidad y el confort.

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