EL DISEÑO LO DEFINIÓ CÓRDOBA


Me atrevo en estas páginas a plantear que un rasgo importante de nuestra idiosincrasia se localiza en el mestizaje cultural que nos envuelve. Atrapar la esencia de ese mestizaje ha sido la manzana de la discordia de muchos artistas, sea cual sea la manifestación a la que pertenezcan. En virtud de lo anterior, me voy a remitir solo a un ejemplo bien logrado de esta aprehensión, a la obra de un grande del diseño industrial cubano: Gonzalo Córdoba, cuyo nombre despunta en el mundo del inmobiliario desde 1943 y alcanza nuestros días.

muebles para centos turísticos

A lo largo de tantos años de trabajo indetenido, si debiéramos señalar una constante en la producción de Córdoba, esta sería el interés por respaldar nuestros valores: Su máxima siempre ha sido el «creer en lo nuestro» y «crear lo nuestro». Su formación autodidacta no evitó que el artista estuviera relacionado con proyectos de gran envergadura, incluso desde antes del triunfo revolucionario: en la década de los cincuenta realiza diseños para interiores de espacios turísticos y recreativos como la cafetería Wakamba, el bar La Zorra y el Cuervo, y el recientemente demolido Hotel Internacional de Varadero.

amueblado de centros turísticos

Sin embargo, será a partir de 1959 que la obra de Córdoba alcanza su verdadera dimensión. Es este el momento en el que, junto a María Victoria Caignet (a partir de entonces, su compañera inseparable de trabajo), se integra a la Comisión de Proyectos Turísticos de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN). Este apoyo institucional le permite involucrarse en diseños de amplia inserción social, como el Hospital Lenin, El Naval y el mobiliario del Palacio de la Revolución. Así, de la misma manera que había ocurrido con la Revolución Rusa y el metarrelato cultural que esta generara ─metarrelato que llevó a Gerardo Mosquera a plantear que «el diseño se definió en Octubre»─, la obra de Córdoba acompaña el proyecto cubano. De ahí que destaquen entre sus piezas la mesa Isla y la butaca Guamá, ambas de 1959, cuyos títulos traducen un indudable sentido de pertenencia hacia nuestro país.

obras sociales

Otro de los momentos importantes de la producción del dúo Córdoba-Caignet está relacionado con la fundación en 1974 de la Empresa de Producciones Varias (EMPROVA), la cual cuenta con el apoyo temprano de Celia Sánchez. Maestro de generaciones, Córdoba fue desde los marcos de EMPROVA un genuino transmisor de las experiencias de paradigmas del diseño moderno como Alvar Aalto, Anne Jacobsen y Charles Eam. Añadió a su vez, como su firma, la «cubanidad» del producto, verificable en la reducción de importaciones de mercancías para sus confecciones.

belleza y funcionalidad del mueble

Hasta la fecha, Gonzalo Córdoba ha sido acreedor de innumerables lauros donde destaca el merecidísimo Premio Nacional de Diseño (2003), que compartiera con la Caignet; pero las páginas para él nunca sobrarán. Siempre habrá que destacar el interés del artista por concebir el mobiliario como un documento de la historia del edificio, como una huella de nuestra identidad mestiza, cubana, europea, africana, asiática… y hasta australiana, si se quiere.

 

No Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Previous PARA SALIR DE LAS SOMBRAS…UNA PRIMERA MIRADA
Next PARA SALIR DE LAS SOMBRAS... CONTINUACIÓN