Desde la década de 1990 el ejercicio profesional de diseño industrial en Cuba se ha encauzado hacia la práctica free-lance, condicionada por las carencias materiales y el desfasaje temporal de las infraestructuras tecnológicas disponibles.

Justamente en la década en cuestión egresan los primeros profesionales del diseño industrial, para confrontar un contexto contrapuesto a la ejecutoria ideal según los presupuestos académicos. Esta realidad deriva en la dependencia de prácticas artesanales tradicionales que se ubicarán en el mismo centro de los proyectos de diseño acometidos.

diseñador Lusi Ramírez
Fabricación de silla Smile. DI Luis Ramírez.

Concurren oficios plásticos diversos, todos tributarios a la solución proyectual final. Lo multidisciplinario es factor común a cada diseño de interiores y es perfectamente visible en sus elementos conformadores: díganse mobiliario, luminarias y accesorios variados. Herreros, ebanistas, artistas plásticos, entre otros, se mantienen nucleados en torno al concepto de diseño planteado; así se consigue un entramado socio-productivo con características de verdadera manufactura, donde confluyen los saberes asociados a oficios tradicionales y las normas técnicas pautadas por la investigación científica de inicios del siglo XX, comunes para toda ejecutoria de diseño industrial.

El diseñador tendrá que seguir todo el proceso, desde la fase de conceptualización del producto o espacio, según sea el caso, hasta el acabado final, como práctica garante de un resultado con valía estética apegada a la idea original.

La competencia privada ha relevado a la demanda de empresas estatales. La renovación en curso del modelo económico nacional, potencia la incorporación del diseño al contexto comercial que dinamiza a la sociedad en general. La refuncionalización de inmuebles e incluso la revitalización de nodos urbanos determinados, se hacen posibles desde la aplicación bien pensada de los factores de diseño que asuman las nuevas demandas. La historia del sitio, la factibilidad comercial del mismo, las posibilidades arquitectónicas del edificio, entre otros, determinan los alcances estéticos del encargo que se asumirá (según estas condicionantes) desde soluciones más o menos apegadas a la tradición, hasta las que buscan rupturas formales más drásticas.

Km-0
Bar KmZero. DI Jorge G. Treche y DI De´borah Lorenzo Barrera.

Cabe acotar el rescate de estrategias de comercialización para el diseño que incluyen la promoción individual a través de la tradicional recomendación de cliente a cliente, las nuevas plataformas mediáticas y la asociación entre diferentes grupos creativos como técnica de inserción muy eficaz en grandes eventos como las ferias internacionales de artesanía. Estos eventos han devenido, cada vez más, en sitios de confluencia y difusión social para el diseño, a falta de espacios específicos, lo que potencia la ya establecida imbricación funcional entre diseño y artesanía.

El fenómeno planteado está en curso, y el acercamiento a su evolución reseña y juzga muy preliminarmente lo que ante nuestros ojos va desarrollándose, ello nos impide tener una perspectiva más cercana a su devenir. El tiempo y lo cambiante de nuestras complejas circunstancias a niveles diversos, como sociedad y sujetos creativos, deberán permitir en lo sucesivo interiorizar y replicar teóricamente las maneras en que el diseño industrial y los haceres tradicionales codificarán estéticamente las ciudades, las casas, los muebles, y todo el ámbito objetual que nos identifica culturalmente.


3 Comments

  1. Yannick Woungly
    22 February, 2016

    Una interesante visión del diseño industrial cubano de hoy. Se agradece el enfoque positivo y la mirada al futuro. La buena noticia, como planteaba Annick Woungly en su escrito “Tendencia al diseño artesanal: oportunidad para el diseño cubano”, es que esta combinación de diseño y producción artesanal se adapta a los gustos del consumidor contemporáneo, que busca singularidad y autenticidad. En un mercado global y uniformizado, la dimensión artesanal del diseño cubano es de cierta manera un terreno favorable que espera ser explotado. ¡Muchas gracias por el artículo!

  2. fire
    7 April, 2016

    Debe aumentar la presencia el diseño industrial cubano en todos los aspectos de la vida actual, dejar de ser algo esotérico y accesible solo a una parte muy privilegiada, en resumen debe popularizarse sin perder calidad.

    • De acuerdo con el “aumentar la presencia el diseño industrial cubano en todos los aspectos de la vida actual”. Ahora, lo de esotérico es solo una pequeña parte que pocos ojos miran, ?esotérico por ordenado, simple, armónico o enfático, con color, con luz, limpio y diferente? no, no estoy de acuerdo.
      Y por otro lado, si hay una parte que se privilegia pues entiende el valor. El apellido “industrial” es el que hará que llegue a todos sin que pierda calidad. No olvidar que esos “privilegiados” son los que muestran a otros los nuevos caminos en un desierto fantasmagórico de lo que fue la industria cubana.
      La calidad hay que re-definirla y comenzar a entender la diversidad y la pluralidad de las perspectivas también. Repito, el diseño por si solo no puede ser “industrial”. Hay que desarrollar la industria, las leyes, el comercio y producir para nuestras necesidades, de esta forma no se verá esotérico lo que simplemente es diferente.

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