DISEÑO P.M.


Km Zero. DI Jorge Gónzalez Treche y DI Déborah Lorenzo.
Km Zero. DI Jorge Gónzalez Treche y DI Déborah Lorenzo.

La Habana debe su existencia a su puerto y con ello queda sobreentendido el carácter público de la vida citadina que la define desde sus inicios. Desde las eternas noches coloniales de rebullicio, saraos, bailes públicos y privados; hasta las veladas trasnochadoras del Vedado o Marianao republicanos, se fue determinando lo que parecía uno de sus elementos identitarios por excelencia de esta urbe.

Baile de negros, 1874. Víctor Patricio de Landaluze.
Baile de negros, 1874. Víctor Patricio de Landaluze.

En el mismo principio de todo estuvo el diseño, llegando a constituirse en verdadero sello distintivo de los clubes y centros nocturnos, perfilando incluso una correspondencia de concepto, entre la propuesta visual y la cultural. Así, en los años cincuenta, encontramos  al club La zorra y el cuervo, que desafió formalmente la ínfima disponibilidad espacial y dinamizó el conjunto, al quebrar el falso-techo para disimular los elementos estructurales propios del sótano de una moderna torre de hormigón. Pero a este club acudía lo más transgresor de la vida artística nacional, deviniendo escenario de tendencias musicales muy nuevas o en constante renovación vanguardista por aquel tiempo… díganse descargas de feeling y jazz. 

Cabaret Tropicana, 1953. Arq. Max Borges Recio.
Cabaret Tropicana, 1953. Arq. Max Borges Recio.

Y pasó el tiempo, llevándose con él esa urgencia emprendedora del pequeño empresario o atrevido negociante que había acompañado la génesis del ser cubano como ente individual, con trascendencia para el colectivo social a través de su obra material, edificada, diseñada. Así, la febril nocturnidad habanera quedó en los recuerdos fotográficos de la familia y los archivos que atestiguan la pasada vida artística nacional.

Club La zorra y el cuervo. DI Gonzalo Córdoba.
Club La zorra y el cuervo. DI Gonzalo Córdoba.

Pero de estas colecciones fotográficas, institucionales o privadas, así como de la memoria colectiva, emergen ahora las imágenes que reivindican la connotación histórica de un pedazo de la ciudad. Casas con rasgos eclécticos y decó; antiguos comercios de barrio que son adjudicados como propiedad familiar, dada la no posibilidad de explotación comercial estatal o una construcción totalmente nueva, quedan avaladas en su nueva función gastronómica-cultural, por la ubicación en el contexto urbano.

Los antiguos nodos de confluencia social en La Habana emergen con nuevo valor porque ahora los centros de concurrencia nocturna parten de la propia vivienda que se redimensiona, funcionalmente, desde la intervención del diseño.

Sarao. Proyecto ANDREA Arqs. Esteban-Martínez y Ada García.
Sarao. Proyecto ANDREA Arqs. Esteban-Martínez y Ada García.

Este fenómeno tan nuevo para nosotros, se intensifica con la necesidad creciente de prevalecer, visualmente, dentro de la trama urbana y respecto a los demás negocios.

Cabe señalar la búsqueda de una marca del producto cultural ―un producto orientado a un público meta― y en consecuencia, la pauta visual para que esta  marca sea percibida y aceptada por este posible usuario. Entonces, el concepto, anclado en lo intimista, explota el apacible contexto urbano de Miramar, generando visualidad a partir de gigantografías de cantores míticos de la obra de autor o en la avenida 23 ―arteria clave para el trasiego habanero― que resurge a través de sitios identificados con la dinámica transgresora de límites sexistas, propia de este tiempo.

Privé. Proyecto Socios DI Carla Oraá y DI Jesús Ruiz.
Privé. Proyecto Socios DI Carla Oraá y DI Jesús Ruiz.

Ya no es tan inverosímil imaginar una Habana despierta hasta el amanecer. Cierto es que está lejos de trepidar como en las noches de jazzistas, troveros y cabarets o de iluminarse como en las secuencias cinematográficas de una crónica documental* tan polémica como desconocida para la mayoría de los actuales concurrentes nocturnos de La Habana, pero es indudable que la capital cubana comienza a reencontrase consigo misma y su esencia vital, y de este cambio, algo se le deberá al diseño.

* El autor se refiere al documental P. M. (Pasado Meridiano) ―dirigido por Orlando Jiménez y editado por Sabá Cabrera Infante― que mostraba la febril vida nocturna de La Habana en tiempos de inicio de la Revolución; generando polémica y censura. Este documental resulta desconocido para las generaciones protagonistas de la nocturnidad habanera actual.

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