Con renombre de mujer

BY: Mily Reyes

A ún en los tiempos que corren se pueden observar remanentes de una visión machista ante el éxito profesional de la mujer.

La posición de «igualdad» que adopta la sociedad ante ellas sigue siendo cuestionable, si bien ha disminuido en las últimas décadas. Por ello, cabe preguntarse: ¿será la orfebrería un oficio también para la mujer, cuando en el gremio predomina la presencia masculina? Por otra parte, determinar si un producto, dígase material o intelectual, es de factura nacional en un mundo cada día más globalizado, constituye un problema que se incrementa por día.

En los últimos años se le ha dado el calificativo de  «diáspora» a toda esa masa de personas que se encuentran fuera de su país natal y que siguen produciendo en sus respectivas áreas artísticas. Tal fenómeno ha sido constantemente estudiado en los últimos 20 años, sobre todo en lo que se refiere a literatura y artes plásticas. Pero…  ¿se podrán aplicar las interrogantes surgidas al mundo del diseño? El artículo pretende, muy someramente, problematizar sobre las interrogantes anteriores en el contexto cubano actual.

La orfebrería, oficio antiquísimo que aúna la técnica y el diseño, es hoy considerada por muchos una expresión artística: así definiría las joyas de Rox 950. Su creadora, Rosana Vargas Rodríguez, ha demostrado que el éxito profesional de la mujer puede llegar hasta oficios tradicionalmente regidos por el sexo masculino.

Llegó a esta manifestación a través de exposiciones realizadas en La Habana, donde conoció a un profesor de la Academia San Alejandro. Al gustarle su trabajo se interesó por lo que aquel hacía y aprendió. A partir de ese momento decidió dedicarse a la orfebrería. Además, esta orfebre ha instaurado un equipo de trabajo, marcado por el interés hacia la mencionada labor. A pesar de que estudió Ingeniería Civil, el entusiasmo por la creación fue determinante en su vida.

Hoy también dirige el proyecto social En busca del Sol, compuesto por jóvenes interesados en el oficio. Según Rosana pertenecer al proyecto no es solamente una manera de mejorar económicamente, es también una vía para crear y eso los forma espiritualmente.

Queremos abrirles las puertas a todos los que quieran llegar. El aprendizaje es muy rápido, pues es en la misma práctica donde se forman y aplican las técnicas que usa ROX 950 en sus diseños como marca ya registrada». Sus colecciones (Entre dos, Puro acento, La perla del Edén, Confluencias, Crucero, entre otras) tienen en común que están inspiradas en Cuba, ya sea en sus calles, en sus habanos, en su mar… por lo que también la representan. Sobre el estado de la orfebrería en nuestro país nos manifiesta que el principal problema que tiene nuestro país es el no querer enseñar el oficio:

«¿Qué pasa cuando un artista crea una obra y no trans-mite su experiencia? Pues muere con ella. Compartir es la esencia de nuestro proyecto social En busca del Sol y eslo que mantiene viva la marca». Rosana Vargas participa en cada etapa del proceso de la joyería, no se limita, como en muchos casos de féminas, a realizar el diseño. Desde que surge la idea hasta la publicidad y la comercialización, esta admirable creadora acompaña sus piezas. Las metas de su proyecto se encuentran en constante renovación, con la exigencia de llegar cada vez más lejos. En la actualidad están preparando una colección que incluye esmeraldas y tienen como prioridad expandirse hacia el mercado norteamericano.

La diseñadora cubana Yadira Capote Thondike es un ejemplo de la confluencia entre lo latinoamericano y lo europeo en las pasarelas. Pedagoga de formación, en la actualidad trabaja en su propio atelier en Lugano, Suiza. En el 2008 decidió trasladarse a Italia, hacia el Instituto  di Moda Burgo, en el que estudió durante 3 años. De este egresó en el 2011 con el premio de la Creatividad.

A partir de ahí comenzó su carrera como diseñadora profesional. Desde hace 5 años comercializa su obra en ciudades de Italia, Rusia y Suiza. Abrió su propio atelier y en el año 2013 presentó en París su primera colección Primavera-Verano HELYADES. En una entrevista realizada por el equipo de Amano nos comentó: «Siempre quise trabajar en el mundo del arte, porque la moda es una expresión artística, y detrás de cada modelo y color hay una búsqueda, una idea, tiempo y energía de un equipo o de una sola persona: el artista».

También confiesa que su fuente mayor de inspiración fue su abuela, pues durante su niñez estuvo rodeada de su trabajo como costurera. Su afiliación por este glamoroso mundo de la moda le llega desde sus raíces familiares; quizás sea el motivo por el cual lleva arraigado su legado caribeño. Sobre la influencia de su país natal en sus piezas afirma: «La cubanía está en mis diseños, en muchos casos de forma intencional.

La particularidad de las colecciones mías se encuentra precisamente en lo exótico de esas plumas de colores que viene a combinar con la convencional sobriedad de la mayoría de los diseños europeos. Cuando las personas preguntan de dónde soy y respondo que de Cuba, sonríen y dicen: “Se ve”. La mezcla de los materiales y colores que utilizo son un aspecto diferenciador en mi trabajo. Este atrevimiento me facilita la innovación para ofrecer un producto contemporáneo.

Su cubanidad definitivamente resalta en su elección de los colores. A pesar de que el negro se impone en la moda europea, ha decidido no seguir usándolo, pues prefiere emplear otras tonalidades que le recuerdan su procedencia caribeña.

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