MODA: De Freixas a Louboutin


Casi al finalizar el año 2014, la delegación de deportistas cubanos arribaba a Veracruz, sede de la XXII edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, vistiendo los trajes de quien es reconocido como uno de “los más mediáticos” de nuestros diseñadores: Mario Freixas. Para aquella ocasión, el creador, que pertenece a importantes asociaciones nacionales de artesanos y artistas, como la UNEAC, la ACAA, y ha participado en diversos eventos que atañen a la moda tanto en Cuba como fuera de la Isla, supo confeccionar un atinado vestuario que combinaba la funcionalidad con el apego al trasfondo de nuestra cubanía. Para ello, las piezas claves de su propuesta fueron la guayabera y la bata femenina.

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Pasados menos de veinticuatro meses, la presencia de Cuba en una nueva cita deportiva es ya noticia. Dos años parecen poco, pero en cuestiones de cambios y de circunstancias, pueden representar un espacio propicio para el desarrollo de caminos diferentes: Cuba se ha colocado en la mirilla internacional. Lo anterior  no es un secreto para nadie, puesto que la reciente realización de la película Rápido y Furioso, y el polémico desfile de Chanel por el Paseo del Prado, resultan ya parte de nuestro background de los últimos tiempos. Pues así los hechos, ese entusiasmo de miradas hacia la Isla ha provocado de igual manera que Cuba se presente en estas Olimpiadas brasileras como una de las delegaciones mejor vestidas del Orbe, según encuestas de la revista  Vanity Fair.

Detrás del telón, las manos de Christian Louboutin y Henry Tai, nombres de indudable prestigio y reconocimiento que han querido, de la misma manera que antes Freixas lo lograra, aprehender la cubanía a través del glamour y el confort en los uniformes de gala que cada uno de nuestros 120 participantes luciera en esa gran pasarela de la inauguración. En este afán, se recurre a algunos aditamentos icónicos, como la estrella solitaria, los colores nacionales (que, como es obvio se adaptan muy bien al rojo que caracteriza la firma de Louboutin) y el corte fino y depurado de una guayabera que se transmuta en chaqueta, adornada en su sitial izquierdo por la bandera cubana.

Resulta agradable que nuestros deportistas, sin dudas excelentes en lo que hacen, figuren también entre los participantes de los grandes países (Canadá, Inglaterra, Estados Unidos…) por el buen gusto de sus vestimentas, aunque esta vez la interpretación haya corrido por parte de firmas extranjeras. Supongo que, a fin de cuentas, de eso se trata la globalización. Y como plantearan los propios diseñadores: Estos atletas -súperheroes durante las competencias-, merecen unos trajes de gala adecuados para su regreso al mundo real… y añaden, aunque “todavía en esa gloria del momento, todavía en su luz” (en buen cubano, una especie de realidad paralela).

La gran noticia es, que ya sea por las propuestas de Louboutin-Tai, ya por las de nuestro Freixas, el diseño de vestuario escribe una página más en la historia de la Isla.

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